Las Elecciones 2025 se presentan como un escenario crucial para el Pro, el partido fundado por el expresidente Mauricio Macri, que busca reafirmar su liderazgo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Tras la reciente fractura de Juntos por el Cambio, que dejó a varios aliados fuera, el PRO se enfoca en forjar una lista propia, apostando por candidatos que representen su ideología y su estrategia política, con el propósito de mantener su hegemonía en el distrito más importante del país.
Con el telón de fondo de un contexto político cambiante, donde propuestas de diversa índole compiten por captar la atención del electorado, el pro ha decidido avanzar sin el peso de algunos de sus aliados tradicionales. La ruptura dentro de Juntos por el Cambio ha generado un vacío que el PRO espera llenar con una oferta electoral fresca y ajustada a sus bases. En este contexto, surge la pregunta: ¿quiénes son los candidatos que se presentan en la puja electoral? A continuación, se detallan algunas de las figuras más relevantes que aspiran a representar al PRO en CABA.
Uno de los nombres que resuena con fuerza es el de María Eugenia Vidal, quien ya fue Gobernadora de la provincia de Buenos Aires y se ha consolidado como una de las caras más visibles del macrismo en la ciudad. Vidal ha sabido retratarse como una política cercana a la gente, apoyada por una narrativa que promueve la eficiencia en la administración pública y la cercanía con los ciudadanos. Su postulación a la jefatura de Gobierno de la Ciudad podría ser determinante, dado su reconocimiento y su historial de gestión. Muchos dentro del PRO ven en ella la habilidad suficiente para aglutinar el voto popular y superar las divisiones recientes en el espacio.
Por otro lado, también se espera que Facundo Manes, un referente de la política local y miembro de la Unión Cívica Radical, asome como candidato en esta contienda. La figura de Manes ha cobrado notoriedad sobre todo entre los sectores más centristas de la política argentina, quienes ven en él una posibilidad de renovación y esperanza ante un sistema que ha sido duramente cuestionado por la ciudadanía. A pesar de los vaivenes en la coalición de Juntos por el Cambio, su perfil podría ayudar a sumar votos de distintos sectores, abriendo la puerta a una estrategia de coalición más amplia en CABA.
A lo largo de los últimos meses, también ha cobrado fuerza el nombre de Diego Santilli, actual diputado y ex vicejefe de Gobierno de la ciudad, quien tras su paso por la provincia de Buenos Aires, busca establecer su retorno a la Capital con una oferta electoral que combine la experiencia adquirida con su cercanía a la gestión de la administración de Horacio Rodríguez Larreta. Santilli ha mostrado su intención de volver a ser relevante en la política de CABA y está dispuesto a presentar sus credenciales en las internas del PRO, lo que podría ofrecer una dinámica interesante rumbo a las elecciones, donde la competencia por la candidatura se vislumbra intensa.
En este escenario de renovación y reconfiguración, el PRO también tendrá que lidiar con las intervenciones de otros partidos, como La Libertad Avanza, que también parece dispuesta a aprovechar la debilidad de la oposición. La llegada de Javier Milei en la escena política ha transformado las dinámicas electorales en el país, y su impronta libertaria cuenta con un apoyo cada vez más fortalecido en ciertos sectores de la población. Esta situación pone a prueba la capacidad del PRO para atraer a electores que antes podrían haber votado por alternativas de centro o por la misma UCR. Así, este nuevo mapa electoral puede resultar desafiante en la búsqueda de mantener su hegemonía.
Los desafíos son aún mayores si se parten de la premisa de que serán elecciones sumamente competitivas, donde la participación ciudadana y la movilización del electorado jugarán un papel fundamental. La ciudad, con su diversidad social y cultural, hace que la oferta política deba ser innovadora y original para captar la atención del votante. La administración actual, liderada por Rodríguez Larreta, ha hecho un esfuerzo por mantener un perfil bajo frente a la crisis nacional, pero el legado de su gestión será evaluado de manera crítica tanto por sus adversarios como por los votantes. Lo que se decida en las urnas impactará el panorama político de la ciudad, y posiblemente del país en su conjunto.
Las elecciones generales y primarias, que están programadas para el próximo año, se vislumbran como un reflejo de las preocupaciones sociales, económicas y políticas que ha generado la pandemia y su repercusión en la vida cotidiana. Los candidatos deberán exponer propuestas concretas que logren dialogar con las tensiones actuales y con las expectativas de los ciudadanos, quienes no solo buscan escuchar fajinas de promesas, sino alternativas reales y posibles para resolver desafíos urgentes como la inflación y la seguridad.
A medida que se agudiza la contienda, el PRO deberá luchar no solo contra la oposición interna, sino también contra la percepción que han dejado en el electorado por sus años de gestión. En jornadas de debates y foros públicos, se evaluarán y contrastarán propuestas, lo que brindará la oportunidad a los ciudadanos de cuestionar y marcar sus expectativas en el debate democrático. En este contexto, la transparencia y la honradez serán fundamentales para recuperar la confianza de un electorado que se siente cada vez más escéptico, y que ha permitido que nuevas fuerzas políticas vayan encontrando entornos propicios para su crecimiento.
A la espera de la confirmación de los candidatos en los próximos meses, el PRO se encuentra trabajando en una estrategia que contemple una lista de candidatos que no solo sean representativos, sino que puedan vincularse a distintas problemáticas sociales en la ciudad. La clave estará en captar el espíritu de la ciudadanía y en responder de manera rápida y efectiva a los cambios que la política está experimentando en la actualidad. Así, se proyecta que unas elecciones como estas dejan huella, no solo en el resultado de las votaciones, sino en la percepción general de lo que debe ser una política auténtica y en sintonía con los intereses del pueblo.